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Extracto:Tu alimentación y tu mente están estrechamente conectadas y por ello, existen determinados tipos de comida perjudiciales para tu cerebro que debes limitar.
La alimentación juega un papel fundamental en la salud de tu cerebro.
Existen alimentos que pueden preservar y potenciar tus capacidades cognitivas.
Sin embargo, también existen comidas que pueden deteriorar tu cerebro y provocar síntomas parecidos a la depresión.
Al igual que existen alimentos con gran potencial para aliviar el estrés y la ansiedad, recomendables para estimular tu energía, ideales para mejorar tu memoria y concentración o excelentes para la inteligencia y la preservación de tus capacidades cognitivas, en la otra cara de la moneda también se hallan determinados tipos de comida nada aconsejables para las facultades de tu mente.
La calidad de tu dieta está directamente relacionada con tu salud y el óptimo funcionamiento de tu cerebro, al que deberías dotar de los denominados superalimentos siempre que puedas para potenciar todas sus capacidades, intentando equilibrar la dieta en base a la pirámide nutricional.
Por el contrario, hay alimentos que debes limitar en tu dieta porque tienen un impacto directo en tu salud cerebral y general.
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Estos son los siete peores alimentos para tu cerebro.
Azúcar añadido
La bollería industrial, los zumos envasados, los refrescos, helado y la mayoría de alimentos procesados del mercado tienen altos niveles de azúcar añadido.
Hay varias investigaciones y estudios clínicos que indican que un alto consumo de azúcar - o un edulcorante artificial - está directamente relacionado con un empobrecimiento del rendimiento cognitivo: reduce tu capacidad de aprendizaje y afecta negativamente a la memoria, pudiendo ocasionar diversos problemas neurológicos y riesgos cardiovasculares.
Grasas saturadas
Algunas grasas son buenas, como las que se encuentran en el aguacate, las almendras o el salmón. Sin embargo, las grasas saturadas, que se encuentran en productos lácteos y animales como el queso o las hamburguesas de comida rápida, están vinculadas a una mayor lentitud del procesamiento del cerebro y una peor memoria.
Así que, si eres fanático de las cadenas de comida rápida, debería sonar la alarma, ya que esta clase de alimentación industrial reduce la motivación y puede provocar síntomas similares al síndrome de abstinencia, como la depresión y la ansiedad. Además, está directamente relacionada con el problema global de la obesidad en las sociedades desarrolladas.
Fritos
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Comer demasiados alimentos fritos puede aumentar el nivel de colesterol en sangre. En 2014 un estudio de JAMA reveló que las personas con un alto nivel de colesterol malo y bajos niveles de colesterol bueno tienen más posibilidades de desarrollar proteínas beta amiloides en el cerebro, que son indicadores del Alzheimer y la demencia.
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Alimentos procesados
Estas comidas de conveniencia (incluyendo carnes procesadas) están llenas de conservantes, azúcar, edulcorantes artificiales y otros químicos; y normalmente tienen pocos nutrientes.
Los estudios muestran una relación directa entre el consumo de procesados y la decadencia del cerebro ya que afectan negativamente al sistema nervioso central e incrementan los riesgos de padecer trastornos neurodegenerativos.
Carbohidratos simples
Hechos con harina blanca, estos carbohidratos causan un pico de azúcar que luego cae en picado. Todo lo que se haya hecho con harina debería incluir granos germinados o enteros, como la harina integral.
Un consumo excesivo de carbohidratos simples puede afectar al hipocampo, que es el centro del aprendizaje y la memoria.
Es más recomendable decantarte por los complejos, caracterizados por un valor nutricional más alto y presencia de fibra y vitaminas que tardan más en asimilarse, aportando energía más duradera.
Grasas trans
Las grasas trans pueden encontrarse en la comida rápida, palomitas de microondas o la pizza congelada.
Las grasas trans también suponen otro grave peligro para tu cerebro,ya que su ingesta elevada puede provocar la contracción de dicho órgano y fomentar la aparición de enfermedades degenerativas como el Alzheimer, sin olvidar que ocasionan sobrepeso y problemas para el corazón.
En el caso del cerebro, las grasas trans te hacen más lento, reducen tu capacidad de respuesta e incrementan el riesgo de derrame.
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